Практика усного і писемного мовлення іспанської мови (ІІІ курс)

Матеріали з практики іспанської мови, 3 курс.

 

Temas de conversación

I semestre

1.     Mitos y leyendas de la Grecia Antigua.

2.     Dioses de Olimpo.

3.     Prometeo.

4.     La conquista del fuego.

5.     Visitas.

6.     Reglas de urbanidad.

7.     Piropo.

8.     Comida nacional del mundo hispanohablante.

9.     En una agencia de viaje.

10.   Turismo.

11.    Escritores del siglo XIX (B.P.Galdós, G.A.Bécquer, A.P.Valdés, M.J. de Larra).

12.    Las últimas noticias de prensa.

13.    Lectura de casa.

14.    Lectura individual.

15.    Situación actual en Ucrania.

II semestre

1.     México. Aspecto histórico.

2.     Cultura en los países latinoamericanos (Argentina, México, Perú, Uruguay).

3.     La conquista de América Latina.

4.     Culturas precolombinas.

5.     El continente latinoamericano (presentación de un país).

6.     Escritores del siglo XX (F.G.Pavón, M.Benedetti, A.M. de Lera)

7.     España: cuadro político del siglo XX.

8.     España de posguerra.

9.     Cultura de la España moderna.

10.   Mano de obra. Desempleo.

11.   Ferias y fiestas de España y América Latina. Corrida.

12.   Las últimas noticias de prensa.

13.   Lectura de casa.

14.   Lectura individual.

15.   Situación actual en Ucrania.

 

Estructura del examen oral:

 

Київський Національний Лінгвістичний Університет

Спеціальність 6.030500 “Мова та література” Семестр  VІ

Навчальна дисципліна  іспанська мова як перша іноземна

ЕКЗАМЕНАЦІЙНИЙ БІЛЕТ № 1

  1. Lectura, traducción, relato, análisis léxico-gramatical del texto: P.Neruda “La magia de México”.
  2. Expresión monologada a base de la situación dada.
  3. Traducción.

 

Затверджено на засіданні кафедри  романської філології

протокол № 9 від 14 березня 2015 р.

 

Зав. кафедри  проф. Кагановська О.М.

Екзаменатор  ст. викл. Шляхтенко О.Ю.

 

LA MAGIA DE MÉXICO

Llegué a México en 1940; me mandó allí mi gobierno. México, con sus chumberas y sus serpientes; México florido y espinudo, seco y huracanado, violento de dibujo y de color, me entusiasmé por su luz y su transparencia.

Lo recorrí minuciosamente de mercado a mercado. Porque México está en los mercados. No está en las guturales canciones de las películas ni en la falsa imagen de bigote y pistola. México es una  tierra de pañolones color carmín y turquesa fosforescente. México es una tierra de vasijas y cántaros y de frutas partidas bajo un enjambre de insectos. México es un campo infinito de magüeyes teñidos de azul acero.

Todo esto lo dan los mercados más hermosos del mundo. La fruta y la lana, el barro y los telares, muestran el poderío asombroso de los dedos mexicanos.

Vagué por México, corrí por todas sus costas, sus altas costas acantiladas, desde Topolobambo a Yucatán, desde Anahuac hasta Michoacán.

México, el último de los países mágicos, mágico de antigüedad y de historia, mágico de música y de geografía. Haciendo mi camino de vagabundo me sentí inmenso y antiguo, digno de andar entre tantas creaciones inmemoriales. Valles abruptos, atajados por inmensas paredes de rocas; de cuando en cuando colinas elevadas recortadas al ras como por un cuchillo, inmensas selvas tropicales, repletas de madera y de serpientes, de pájaros y de leyendas. Encontré que Chile y México eran los dos antípodas de América Nueva. Me ha conmovido la convencional frase diplomática que hace que el embajador de Japón encuentre en los cerezos de Chile que su país y el mío se parecen, del mismo modo que el inglés se fija en la niebla de nuestra costa y el argentino y el alemán en la nieve que nos rodea para establecer comparaciones. Todo, para falsear una realidad, para justificar la frase de que todos los pueblos son parecidos.

No hay en América, ni tal vez en el planeta, un país de mayor profundidad humana que México y sus hombres. Sus pueblos pescadores, los centros mineros, las rutas de donde surgen los conventos católicos como cactus colosales, los mercados donde la riqueza de colores y sabores llega al paroxismo, no tienen comparación.

El Yucatán es la cuna de la más vieja raza del mundo. Allí no hay mar ni arroyos, ni ríos, sino que el agua está escondida bajo la tierra y ésta se resquebraja de pronto, produciendo unos pozos enormes y salvajes. Los mayas encontraron estas aberturas terrestres y las divinizaron con sus extraños ritos. En las orillas de estos pozos, cientos de muchachas adornadas con oro y plantas, después de ceremonias nupciales, fueron cargadas de alhajas y precipitadas desde la altura hasta las aguas profundas.

Desde la profundidad subían hasta la superficie las flores y las coronas de las doncellas, pero ellas quedaban en el fondo del suelo, sujetas por sus cadenas de oro.

Las joyas han sido rescatadas en una mínima parte después de miles de años y están bajo las vitrinas de los museos de México y Norteamérica.

Pablo Neruda, fragmento de“Confieso que he vivido”